sábado, 18 de enero de 2014

Sección: X días sin ti.


35 días sin ti.
Abro la carpeta de aquel día y hay cientos de fotos tuyas, cantando, saltando, sonriendo, haciendo el tonto. Te echo de menos. Muchísimo de menos. Te lo digo en cada puta entrada y realmente no sirve de nada. Decirte lo que siento, no sirve de nada. Decirte que te echo de menos, no sirve de nada. No vas a volver por ello, no volverás aquí y me abrazarás como aquel día, no me mirarás ni besarás mi mano. No harás nada de eso, joder. Y es que te necesito tanto, te necesito mucho. Y a Bady, a Bady también. Necesito que volváis y me abracéis, y me hagáis sentir increíble por un minuto. 
Quiero que me mires fijamente y sonrías, y que mi corazón vaya a mil por horas al ver tu sonrisa. Quiero verte saltar, gritar, cantar. 
Y es que, no sabes que te escribo cada día. Ni que veo fotos tuyas porque así es la única manera de recordarte o sentirte cerca. Me duele el pensar que no volverás, porque yo sin ti, y sin tus abrazos no sería la misma. Tus abrazos me reviven, y estar meses y meses sin ti sería una gran putada ¿Sabes? Al acabar el año estaría echa una mierda, no sería yo exactamente, solo sería un niña que se levanta sin motivos y que se acuesta sin ellos. Alguien que te echa de menos y cada día reza para que vuelvas junto a ella.

Miro por la ventana, el cielo está gris. Hoy es un día jodidamente feo y triste, y eso hace que yo también esté triste. No me gustan los días así, los odio. Quizás me gustasen si tuviese a alguien a mi lado, para hacerme reír, saltar, gritar, cantar y bailar frente a la chimenea. Para que el día gris y feo, lo convirtamos en un día perfecto dentro de casa.
Comienza a llover, abro la persiana más para así poder observar la lluvia mejor. Me siento en la mesa y me quedo mirando el paisaje fijamente. El agua comienza a mojar cada vez más los cristales que esta mañana mi madre limpió, cuando llegue a casa se enfadará mucho. Las palmeras comienzan a tambalearse a causa del viento, el césped completamente mojado y creando pequeños charcos. Mi piscina, sufriendo un poco más e inundándose. Mis perros corren hacia su caseta para así no mojarse, meten sus colas entre sus patitas y lloran en silencio. Tienen mucho miedo, pero quizás, todo se le pasará en segundos cuando los dos se tiren al suelo frío de su caseta y se abracen. Están juntos, y eso es lo importante. Ellos sinten que nadie los separará, que ahora mismo teniéndose el uno al otro la maldita lluvia no les destruirá.
Giro mi cabeza y te veo a ti. Estás en un marco, llevas un jersey naranja, una bufanda gris y aquel rosario que te regaló tu madre. Tus ojos un poco cerrados, el sol dándote en la cara y con tus famosos morritos. Aquellos morritos que te hacen más sexys todavía. Agarro la foto, miro la lluvia, te miro a ti. Suspiro. Te echo de menos. Miles de recuerdos pasan por mi mente y ahora mismo, en este momento, deseo estar contigo. Deseo que estés sentando en esta mesa mirando la lluvia junto a mi, comentando lo que vemos desde dentro y pensando como se sentirán aquellas pobres personas sin hogar que se están mojando en este momento o que corren para protegerse.
Te echo de menos, te lo digo cientos de veces al día pero es que es la realidad joder. No sabes cuanto te extraño, tío. No te imaginas cuanto te extraño, de verdad.
Y quiero que me abraces fuerte, que dibujes tonterías en el cristal empañado, que te rías y le hagas foto, que me hagas sonreír como una tonta. 
Hazme saltar de sofá en sofá, hazme bailar frente a la chimenea, hazme cantar leyendo el televisor, hazme un colacao con galletas, hazme la cena, déjame abrazarte, déjame sentir y olerte. 
Déjame pensar que volverás algún día y que me sentiré especial por segundos.

miércoles, 15 de enero de 2014

Sección: X días sin ti.


32 días sin ti.

Un día más te escribo para decirte que llevo 32 días sin ti. Cuanto te echo de menos, Cristian.
Me gusta recordarte cada minuto del día, me gusta ponerme aquella camiseta que tanto me recuerda a ti, me gusta cantar tus canciones mientras me seco las lágrimas y sonrío como una niña.
No sabes cuanto te necesito, de verdad. 
¿Cuándo volverás? ¿Eh? Dímelo, Cristian. Dime cuando. No sé cuando volverás a pisar mi tierra, cuando volveré a ponerme nerviosa, cuando volveré a correr por la casa porque me quedan HORAS para verte. No sé cuando pasará todo eso, joder y lo peor de todo que es una mierda el no saberlo. Me mata la idea el no volver a verte, ¿Sabías lo que sentiría si tú no volvieses más, Cristian? No. No. No quiero ni pensarlo, me duele pensar que no volverás, que no volverás a pisar mis tierras, ni volverás abrazarme de aquella forma tan especial. Me duele pensar que quizás no vuelvas a sonreír de esa puta forma y yo me vuelva loca, me duele pensar que no saltaré junto a ti, ni tampoco te gritaré. Me duele tantísimo, Cristian. No sabes cuanto me duele pensarlo.
Intento pensar que volverás, pero no puedo. No puedo. De repente mis esperanzas se han ido y se han quedado en nada, ahí las tengo, en un cajón de mi habitación guardada bajo llave y no saldrán hasta que no te vuelva abrazar.


martes, 14 de enero de 2014

Sección: X días sin ti.



He decido hacer una nueva sección, he decidido contar y decir que siento cada día por ti sin que estés a mi lado.


31 días sin ti.
Justamente hoy hace un mes que no te veo, cierro los ojos y recuerdo con total claridad todo lo que pasó aquel día, lo que me hiciste sentir.
Hoy ha sido un día bastante triste, no voy a engañarte. Siento que te necesito en cada momento de mi vida, que eres parte de mí y que sin ti no puedo seguir. Ojalá estuvieras aquí para abrazarme, para protegerme, para hacerme saber que el mundo no es tan malo como parece pero por desgracia no estás, y no sé cuando volverás a estar.
No sé cuando volveré a mirarte a los ojos, ni a volver a cantar a tu lado una tras otra canción sin cansarme, no sé cuando volveré a gritar, ni a sentir tu calor ya que me has abrazado. No sé cuando volveré a olerme la ropa, sonreír y pensar en ti ya que huele a tu perfecta colonia.
No sé, Cristian. No sé cuando volverás, no sé cuando volveré a verte, no sé cuando volveré a encontrarte pero no dudes que haré todo lo posible para encontrarte y estar a tu lado aunque sean segundos.

Siento que me falta alguien, algo importante. Siento que una parte de mí se ha ido y te la has llevado tú.
También echo muchísimo de menos a Bady, que aunque lo tenga a través de las redes sociales siento que lo necesito más cerca al igual que a ti.
Él me ha enseñado muchísimas cosas, es más, no hay día que él no me enseñe algo, que no aprenda junto a él.
Siento que estoy creciendo con ustedes, estoy madurando (por así decirlo) con ustedes, que voy haciéndome mayor junto a ustedes y eso es muy bonito. Ver como yo crezco pero ustedes también, ver como todo va cambiando a nuestro alrededor. Como muchos de nuestros familiares se van y no vuelven, como nuestros pequeños primos o sobrinos crecen poco a poco, como tus canciones van subiendo miles y miles de visitas, como tus seguidores suben como la espuma, como aquella niña que lloraba hace días porque no te veía hoy te abraza fuerte. Voy viendo cada paso, cada pisada firme que das.
Me alegra tanto veros crecer, de verdad. Pero yo necesito veros como crecéis de más cerca, veros salta encima de un escenario, veros como sonreís al ver un regalo o al escuchar un "te quiero". Quiero sentir como me abrazáis fuerte dejándome sin respiración.
Lo necesito, necesito que volváis. Necesito que vuelva mi esperanza, que una vez más mi sueño se vuelva a cumplir.
Y ahora no creo en nada, bueno, en ustedes si que creo pero en el hecho de veros no. No creo en eso, y sinceramente, prefiero no creer antes que hacerme falsas ilusiones y acabar dolida como siempre.
Yo necesito que volváis, necesito sentirme feliz de nuevo.
Necesito saber que por muy difícil que estén las cosas, por muy difícil que vea todo siempre hay una luz al final del túnel.

domingo, 12 de enero de 2014

Un día me dijeron que los héroes no existían, que eran pura ficción. Me dijeron que solo existían en las películas, y que realmente, eran simples actores que hacían su trabajo y luego, volvían a casa tan normal. Que en la realidad no tenían superpoderes, que no iban a salvarte, ni mucho menos iban a enamorarte.
Me quedé triste, porque creía en algo que no existía. En algo que era pura ficción.
Pero un día todo cambió, un día me di cuenta de que aquel adulto que me dijo todo eso se equivocaba. Los héroes SÍ existen. Quizás, probablemente no vayan con los calzoncillos por encima del pantalón, ni tiren telarañas ni nada de eso. Quizás sean seres humanos normales y corrientes.
Y ¿Sabéis qué? Que sí. Encontré a unos héroes que tenían superpoderes, no, no tenían telarañas, ni volaban ni nada de eso pero ellos me salvaron e incluso alguno que otro hizo que me enamorase. Ellos cada vez que me abrazaban sentía que podía con todo, contra todos. Sentía que podía gritar tan fuerte que hasta el mundo se parase al escucharme. Me sentía invencible.
Descubrí que dos niños que estaban a miles de kilómetros eran mis héroes. Ellos consiguieron lo que ninguna persona ha conseguido en este mundo. Ellos me han enseñado a valorar, a querer de verdad, a sentir cosas que nunca imaginé que sentiría. Ellos, con tan poco, con lo mínimo, me hacía sentir cosas gigantes.
Y yo me preguntaba, ¿Cómo es posible? ¿Cómo unas personas lejanas pueden hacerte sentir tanto?
A través de una foto, a través de una canción, a través de una pantalla, de un tweet, de un teléfono.

Lo mejor de todo venía cuando los veía. Me abrazaban, me miraban, me hacían sonreír, me hacían llorar y me hacían sentir grande siendo pequeña.

Estos niños eran mágicos, hacían cosas que pocas personas podían hacer. Y ¿sabéis qué? Que el mundo entero un día, se dará cuenta de su magia y no querrán nunca que se separe de su lado.
Yo no quiero que se separen de mi lado, no quiero que se vayan de mi vida, sin ellos,
mi vida no tendría magia.