sábado, 26 de octubre de 2013

Se marchó. Quizás no se fue para siempre, quizás en unos meses volviese. Yo no sabía nada en aquel instante, solo veía que se alejaba poco a poco. Que desaparecía en la oscuridad de aquella noche calurosa en Cádiz. En un abrir y cerrar de ojos dejé de verlo, en unos segundos todo desapareció. Las miradas de aquellos días, los abrazos que me dejaban sin respiración, las fotos, los besos, las bromas.Todos aquellos momentos quedaron en un simple recuerdo.
Cierro los ojos y pienso, bueno, quizás no. Ahora no quiero pensar en nada. Ni en nadie. Mi cabeza solo proyecta imágenes y momentos vividos junto a él.
¡Se ha ido joder! ¡Se ha ido y no sé cuando coño volverá!
Nada será lo mismo a partir de ahora. Dime, ¿Quien me abrazará ahora? ¿Quién me me "enfadará"? ¿Quién me hará cosquillas? ¿Quién me hará bromas? ¿A quién coño escucharé cantar? Dime, ¿Que será de mí sin él, sin su risa ahogada en un suspiro, sin sus ojos cerrados por el cansancio, sin su tímida sonrisa que a veces saca, sin su manera de andar, si esa cabecita que hace que todo se le olvide?
Él es parte de mí, y esto lo he dicho muchas veces. Quizás cientos de veces. Pero, una vez más, lo digo. Él es parte de mí. ¡Siempre será parte de mí!
Pero, de repente todo cambia. Algo gira. Y, después de tantas lágrimas y de tanto sufrimiento alguien me vuelve a sujetar, alguien me da su mano y me dice que está ahí. Miro fijamente a esa persona, y esta, sonríe tímidamente. Me abraza fuerte, y yo le abrazo a él. Sus manos me aprietan haciendo que me quedase sin nada de respiración, "¿Tu no querías un abrazo?" me dice al oído y yo sonrío al escuchar esta estúpida frase. Claro, claro que quiero un abrazo. Y dos. Y tres. Y todos los que quieras, mi amor. Yo jamás me cansaré de abrazarte. Ni de gritarte lo bien que estás en aquel escenario. Jamás me cansaré de decirte lo precioso que estás cada día. Jamás me cansaré de decirte lo mucho que te quiero, ni de darte las gracias. Jamás me cansaré de ti.
Y de repente, en aquel momento, mi vida vuelve a cobrar sentido.

domingo, 20 de octubre de 2013

Hoy es uno de esos días en los que vuelvo a deprimirme. Hoy, por no sé cuanta vez volví a leer "23 de Noviembre; concierto de XRIZ". 
Nadie sabe lo que siento al saber que yo no estaré. La mayoría de personas estarán pero yo no. Sí, quizás te haya visto muchísimas veces pero yo quiero estar ahí. Yo no quiero celebrar mi cumpleaños, no quiero una tarta, no quiero regalos ni dinero, ni todas esas cosas. Yo quiero verte ese día, quiero estar junto a ti, quiero abrazarte, quiero darte las gracias una vez más, quiero decirte que te amo, que sin ti no sería la misma persona de siempre.
Necesito estar ahí ese día. Vivir contigo ese día. Gritar contigo. Cantar contigo.
Pero no, no podré estar. Todo eso que mi cabeza imagina no se cumplirá. Yo estaré en Cádiz con mi mierda de fiesta, celebrando mi mierda de cumpleaños, con mi mierda de tarta.
Nadie me comprende. Nadie se entera que yo no quiero celebrarlo, que yo lo que quiero es pasar ese día junto a ti, joder. Quiero estar ese día contigo y con nadie más. Que quiero verte encima del escenario. ¿Tan difícil es entenderlo?
Estoy harta de recordar ese maldito día y de saber lo mierda que será. Estoy harta de todo ya, joder. Que yo quiero verte, y abrazarte, y punto. Que no quiero nada más en este mierda mundo. Pero nadie me entiende, ni siquiera tú.
Aunque no ganes premios, aunque no te den medallas, aunque no salgas en premios de televisión, aunque no seas el artista más conocido del mundo, siempre serás mi ganador.
Eres mi ganador porque has estado ahí cuando nadie más lo ha estado, eres mi ganador porque me has abrazado hasta el punto de quedarme sin respiración, eres mi ganador porque me has enseñado a parar el tiempo cuando estoy contigo, eres mi ganador porque con una canción de tres minutos puedo evadirme del mundo. Tú eres mi ganador porque has conseguido enamorar a miles de personas, porque has creado en mí lo que nadie más ha creado. Eres mi ganador por el simple hecho de que eres diferente, porque eres tú mismo. Tú eres mi ganador porque has sabido entenderme, comprenderme, hacerme sonreír, secar mis lágrimas.
Mi pequeño ganador, tú. 

jueves, 17 de octubre de 2013

Estaremos contigo para cantar cuando no tengas voz, estaremos contigo para gritar tu nombre tan fuerte que hasta la luna se entere de como te llamas. Estaremos contigo para saltar cuando a ti no te queden fuerzas, estaremos contigo para gritar fuerte lo guapo que estás hoy. Estaremos abajo del escenario aguantando un cartel enorme donde pone cuanto te queremos, para que así no se te olvide nunca. Estaremos contigo detrás de una valla diciéndote cosas bonitas para que así sonrías al escucharlas. Estaremos contigo cantando aquella canción que todo el mundo sabe, para hacerte saber que nos la aprendimos por ti y porque nos encanta. Estaremos contigo en conciertos debajo de aquel sol que tanto quema y de aquella lluvia que tanto enfría. Estaremos contigo para poder abrazarte fuerte cada vez que te veamos. 
Estaremos contigo para apoyarte detrás de una pantalla. Estaremos contigo para hacerte tendencia cada día, para que ganes premios, para comprar aquel proyecto que tanta ayuda te daría.
Estaremos contigo para bailar por la calle tu canción. Estaremos contigo para cantar en aquel bar donde siempre vamos a bebernos un zumo de naranja. Estaremos contigo para contarles a nuestras amigas lo mucho que te queremos y cuanto te apoyamos. Estaremos contigo para pegar tus pósters en la pared y poder verte cada mañana al despertar.
Estaremos contigo para poder comprar una alcancía y poder ahorrar para así comprarte un regalo bonito. Estaremos contigo para poder decirle a tu mánager que es tan increíble como tú.
Estaremos contigo para llorar tu ausencia y para reír al verte hacer una tontería. Estaremos contigo cada día del año. Cada minuto de tu vida. 
Estaremos para levantarte después de una caída, para hacerte sonreír después de un día duro, para darte las buenas noches y los buenos días, para hacerte promoción por las calles de la capital, para reír y llorar junto a ti, para saltar de alegría, para gritar de emoción.
Estaremos contigo por el simple hecho de que sin ti no podemos seguir, de que eres parte de nosotros. Eres nuestro día a día y queremos que sepas que nunca estarás solo porque siempre nos tendrás a tu lado.

Te queremos, XRIZ.

lunes, 7 de octubre de 2013

Últimamente me siento más sola. Más vacía. Siento como si me faltase algo. Hace unos días llegué a la conclusión de que sí, de que me faltaba algo. De que aquello que sentía dentro de mí era cierto. Me faltaba algo. Me faltaba sus sonrisas, sus abrazos, sus besos, su risa después de una tontería. Me faltaba escuchar su voz mientras yo le seguía la canción. Me faltaba ver como intentaba controlar a la multitud de fans enloquecidas que querían alcanzarle. Me faltaba estar a su lado y sentirme protegida. Sentirme viva. Feliz. Me faltaba él. Quizás no necesite a nadie más en este mundo, y quizás eso haya sonado egoísta, pero en parte es así. Después de un día duro, un día lleno de peleas o insultos, ahí estaba él. Con su música, sus favoritos, sus RTs y todo aquello que le complementaba. Ahora siento que una parte de él se ha ido. Sigue queriendo a todas sus fans. Me dicen egoísta por ello, pero me da igual, se perfectamente como me siento y por qué siento eso.
Me da igual el resto del mundo si existe él. 
Hace unos días, el Sábado en concreto, después de haber estado con una de mis mejores amigas y de haberme peleado con mi madre por echarme en cara cosas que he hecho por él, me encerré en la habitación. Ni si quiera cené. No quería escuchar a nadie. No tenía ganas de escuchar a nadie. No quería escuchar más esos "Estás loca" "Estás obsesionada" "Te gastas el dinero en él siempre, tonterías" "El niño ni si quiera pensará en ti", entre otras barbaridades. No quería escuchar ni un suspiro. Ni si quiera quería ver. Ni sentir. No quería hacer nada, sólo llorar. Desahogarme. En ese momento deseaba ver las cosas de diferente manera por una vez en la vida, quería que los comentarios no me afectasen, deseaba no quererle de esta manera, deseaba desengancharme, no echarle de menos, no buscarle en las noches frías, no gritar su nombre cuando me siento sola por si a caso viene. No quería llorar por su ausencia. No quería sentir que él no me quería, que yo para él no era ni la mitad de lo que es él para mí. No quería sentir nada. Quería sentirme vacía por una vez en la vida. Quería sentirme bien conmigo misma. Quizás, en ese momento, deseé con todas mis fuerzas quererle como la persona que debería querer, como mi ídolo. Pero por mucho que gritaba, por mucho que lloraba, por mucho que deseaba, todo estaba igual. Yo seguía en mi cama mirando sus pósters, seguía llorando y echándole de menos, seguía queriéndole, seguía gritando su nombre para ver si de casualidad venía y me abrazaba, seguía buscándole entre la oscuridad de mi habitación para sentir su calor. Seguía siendo la misma persona. Nada cambiaba. Mis sentimientos seguían ahí y no desaparecían. Pensé que el dormirme me haría ver las cosas de diferente manera, pero lo único que conseguí fue soñar con él y levantarme con ganas de llorar y un dolor en el pecho. Y toda la mañana de aquel día pensando en él, todo la tarde, toda la noche. Cada día. Cada minuto. Aparecía en cada puñetero sitio de este puñetero mundo. En cada rincón de mi habitación. En cada esquina de mi casa. Todo me hacía pensar en él, y esto, se convertía en una puta pesadilla de la que deseaba despertar.
¿Que coño me está pasando últimamente? ¿Por qué le echo tanto de menos? ¿Por qué me siento peor de lo que me sentía antes? ¿Por qué no puedo escuchar ni una puta canción sin que acabe llorando? ¿Por qué lo necesito tanto? ¿Eh?
Si antes lo quería, imagínate ahora. De repente, de un mes para otro, mis sentimientos volvieron a subir. Tonta, tonta y tonta por creer que quizás podría olvidarle. Por pensar que quizás mis sentimientos se quedasen parado, como se quedó el reloj de mi cocina hace unos meses.
Y aún estando destrozada, aún queriendo morirme, aún queriendo dormir y no despertar nunca más, sigo junto a él. Y me da igual el dolor, las horas que paso echándole de menos, me da igual todo ya porque yo siempre cumplo mis promesas. 
Y hoy sigo en mi habitación contando los días imaginarios que me quedan para verle, contando las horas imaginarias para que él me diga "Nunca te olvidaría, enana", contando los segundos para sentirle de nuevo cerca. Sigo sentada en mi cama mirando sus pósters, observando su sonrisa. Sigo leyendo menciones antiguas. Sigo mirando los vídeos y las fotos de aquel día. Sigo recordándole cada día de mi puta vida. Sigue estando en mi cabeza y en mi corazón. Sigo sintiendo este sentimiento más grande que yo. Sigo pensándole. Añorándole. Sigo deseando que vuelve.
Quiero ponerme frente a él, mirarle a los ojos, y decirle hasta la última palabra de todo lo que siento. Cada frase, letra, sílaba, palabra, coma, punto, de este sentimiento pero creo que ni mi cuerpo, ni mi cabeza, ni mi corazón tienen valor para hacerlo. Tienen miedo. Miedo a la reacción. Miedo a que piense como piensan todos. Miedo a que diga "¿Que dices, loca?", a que se ría de mí. Miedo a que por culpa de decir lo que siento, me sienta más pequeñita al ver su triste reacción. Creo que jamás me acercaré y le diré todo aquello que siento, como ya he dicho, este sentimiento es más grande que yo.

sábado, 5 de octubre de 2013

Esto va para una de las mejores personas que he podido conocer, sin duda, alguien especial en mi vida. Una de las personas que ha hecho que mi vida cambiase completamente.
Me ha visto reír, llorar, gritar, cantar, saltar. Me conoce perfectamente a pesar del poco tiempo que llevamos juntos.
No tengo palabras para describirlo, es increíble. Cada cosa que hace es increíble. Su energía, sus ganas de luchar, su manera de trabajar, cosas como esas que hacen que todo le salga perfecto.
Quiero darle las gracias por todo, por estar aquí, por seguir aquí a pesar de mis fallos y mis errores, por hacerme creer cuando no creía, por hacerme saber que la lucha obtiene recompensa.
Yo, que creía que el deejay/mánager de mi ídolo nunca podría ser tan importante para mí. Yo, que me equivoqué. Y para los que creen que el deejay/mánager de su ídolo no puede llegar a ser nadie importante en su vida, decirle, que algún día se darán cuenta de que están equivocados. Puede ocupar el 50% de tu vida. Puede ocupar casi toda tu vida.
Bady me conquistó. Me conquistó siendo esa persona maravillosa que es. Me conquistó a través de las redes, de unas vallas, de un Skype. Encima de un escenario, debajo de un escenario, por mensaje directo, por teléfono. Me conquista de mil maneras diferentes, me conquista cada día que pasa.
A Bady le debo muchísimo, creo que no podría pagarle todo esto con dinero.
Me llevaría una vida dándole las gracias porque no solo hace cosas ncreíbles por mí si no, por cada una de las fans de XRIZ. Pienso que todos los días de nuestras vidas deberíamos darle las gracias, creo que sin Bady, Cristian estaría más perdido que Nemo. Cristian hace muchísimas cosas por el apoyo de Bady, por el al buen rollo de Bady, por el ánimo de Bady. Por Bady. Nosotras, sus fans, somos una parte importante de Cristian pero Bady también lo es. Y espero que lo siga siendo siempre, porque Cristian tiene a su lado una persona maravillosa. Una persona que te hace sonreír fácilmente, una persona que te seca las lágrimas, que te abraza fuerte si estás mal.
Recuerdo nuestro último abrazo. Meses atrás, un 10 de Agosto, en Sánlucar. Ahí estaba yo, llorando. Y ahí estaba él, abrazándome y haciendo que me calmase, aunque quizás, en el fondo, el supiese que en esos momentos era imposible calmarme.
Cuando los vi marchar el mundo se me vino encima. Todo acabó. Así de simple, de rápido, de sencillo. Se van y Dios sabrá cuando volverán. Y ahí estaba yo llorando, una vez más, y preguntándome el por qué de todo. A día de hoy me sigo preguntando el por qué de muchas cosas. Me pregunto por qué ellos están lejos, y no están aquí conmigo. Me pregunto por qué coño tengo que esperar estos putos meses para darle un abrazo, para volver a verles cerca de mí. Me pregunto cuando volveré a escuchar sus risas, sus voces, sus tonterías. Cuando volveré a estar feliz por una semana por aquel abrazo que me dieron, o aquella cosa que me dijeron. A veces me canso de todo, y quiero abandonar. Pero me pongo a pensar en todo esto, y en que, si abandono todo acabará. Y sinceramente, no quiero que esto acabe. Esto me da vida, me hace ser un poco más feliz, me hace seguir adelante. Porque a pesar de todo, de la distancia y todas esas mierdas, ellos están ahí. Están en una Twitcam, en un tweet, en una canción, en un vídeo. A veces los siento cerca, aunque estén lejos.
Ojalá ellos supieran lo muchísimo que los quiero, cuanto me importan y lo que sería capaz de hacer por ellos. Ojalá supiera cuanto les apoyo, y que, este apoyo durará hasta el final de mi vida.
No dudo ni un momento en que ellos son unos héroes, mis héroes. Sin capa, sin calzoncillos por encima de los pantalones, y sin superpoderes, pero son mis héroes. Las personas que llegaron para salvarme, para darme fuerzas. Cristian me enseñó que puedo con todo, y que nadie es mejor que nadie. Bady me enseñó que de las críticas dañinas se debe pasar, y que a veces, las personas, solo quieren hacer daño. Podría poneros una gran lista de cosas que me han enseñado, cosas que me han ayudado en mi día a día.

De verdad, no tengo malas palabras para vosotros. No cambiéis nunca, por favor. Seguid así. Seguid con esa energía, esa lucha. Seguid siendo vosotros mismos, que nadie os cambie. Y si algún día llegáis lejos, os pido por favor que no me olvidéis nunca, yo nunca os olvidaré.