domingo, 16 de septiembre de 2012

Gracias, pequeño cumplidor de sueños.

Todas esperaban ansiosas a aquel chico de 19 años, llegaba una hora tarde pero todas estas chicas le iban a perdonar. Muchas llamaban a sus madres diciendo que iban a llegar tarde, otras conversaban entre ellas y muchas miraban aquella calle por la que aquel chico vendría. Los minutos pasaban y casi todas las chicas estaban en esa barandilla esperando a verle hasta que una de ellas gritó y todas le vieron, iba tan guapo como siempre, con esos vaqueros largos y esa sudadera, ese peinado tan peculiar y ese rosario que siempre lleva. Todas gritaron y alguna que otra se le saltaron las lágrimas de la emoción. Aquel chico estaba llegando a su destino.
Por el camino se quitó la sudadera, algunas chicas gritaron aún mas fuerte. Todas estaban nerviosas y ansiosas por abrazar a su ídolo. 

Con su sudadera en la mano y sonriendo se acercaba más y más, algunas no paraban de gritar y quizás alguna que otra lloraba. Muchas sentían la emoción de la primera vez ya que no tuvieron la oportunidad de verle nunca, otras le habían visto mas veces pero igualmente, estaban nerviosas.
Cuando aquel chico llegó por fin, todas las chicas le rodearon para que les firmase, se echara una foto o le diera un simple abrazo. Todas estaban felices, algunas habían cumplido su sueño y otras lo volvían a cumplir.

                                     

Era increíble lo que aquellas chicas podían sentir, su corazón latía a mil por hora, sus mejillas estaban rojas y su felicidad era máxima. Aquel chico decía alguna que otra tontería y esto les hacía reír.

                                   

Y para todas aquellas chicas ese día fue increíble y único. Sin duda, aquel chico les cumplió su sueño.

                                

"Gracias por hacer lo que haces, pequeño cumplidor de sueños."

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