Entró en la sala, corrió y se puso en primera fila. Nadie la movería de aquel sitio. Mientras esperaba a que su ídolo saliese, bailaba cada una de las canciones que ponía aquel joven "DJ". Sonreía sin parar y cada vez estaba más y más nerviosa.
El momento llegó. Sonó una canción. Su canción preferida. Miles de lágrimas se acumularon en sus ojos a causa de tal alegría. Y salió. Aquel niño de diecinueve años salió de allí, con un micrófono en la mano y cantando aquella canción. Aquella chica comenzó a temblar, sus piernas eran flanes y varias lágrimas recorrían por su mejilla. ¡HA CUMPLIDO SU SUEÑO!
Después de esto, se acercó a él y le dio un fuerte abrazo. El abrazo más sincero de todos. No hay mejor abrazo que el de una fan verdadera, os lo aseguro. Le susurró un "te quiero" y se hizo una foto con él.
Al llegar a casa volvió a llorar, se sentía aún más nerviosa que antes e incluso no se creía que le hubiese conocido.
Pensaba que eso de los sueños era imposible, que nunca se cumplían pero estaba equivocada. Se cumplían.
Si luchas por ellos, se cumplen. Y no una vez, sino, miles de veces.
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