Querido Cristian;
Vuelvo a escribirte, como muchas tardes. Sinceramente, llevo bastante tiempo sin escribirte nada creo que ya es hora. Vuelvo a escribirte una entrada más, una entrada de tantas, otra entrada más que nunca leerás, otra entrada más pérdida, otra entrada que dentro de unos minutos se publicará en mi blog y será olvidada por todos.
Aunque no leas nunca mis entradas yo te escribo, escribirte me hace sentir mejor. Aquí te escribo todo lo que no te puedo decir a la cara ¿Sabes? Por desgracia no estoy contigo cada día, ni hablo contigo todos los días, si hablase o estuviese contigo cada día te lo diría pero, repito, por desgracia no puede ser.
Me separan kilómetros, duros kilómetros. Kilómetros que la mayoría de veces duelen, kilómetros que traspasan mi corazón, kilómetros que más de una vez me han hecho llorar. Putos kilómetros que una vez cada no sé cuantos meses desaparecen. Me encantan cuando estos kilómetros desaparecen. ¡Me encanta! Es como, si después de tantos meses los hubiera vencido. Odio la distancia, ¿Sabes? ¿Alguna vez has odiado la distancia? Muchas personas no entienden esto y me duele mucho. Más de lo que todos imagináis. No comprenden el hecho de de echar de menos a una persona, no lo comprenden. "¿Cómo puedes echarle de menos?" Me pregunta. "Es tu ídolo. Él nunca te echa de menos." Me dicen. Pero me da igual, quizás tu no me eches de menos y posiblemente estés harto de mí pero ¿Sabes? Me da igual, Cristian. Todo me da igual. Yo sigo junto a ti. Marina, @SonrieXRIZ o como me quieras llamar siempre estará junto a ti. Porque sí. Porque un día te lo prometió. Porque ella cumple cada una de sus promesas. Porque, te lo juro y te lo vuelvo a prometer que mientras yo exista no estarás solo.
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