martes, 7 de mayo de 2013

Un día te puse de fondo de pantalla, estaba orgullosa de ese fondo de pantalla. Miraba mi ordenador cada segundo del día sólo para mirarte. Mas adelante, te puse de fondo de móvil, a todos les enseñaba tu preciosa cara. Días después cantaba tus canciones, ya me las sabía de memoria. Unos meses después, comencé a imprimir tus fotos y a pegarlas en la pared de mi cuarto.

"¿Quién es ahora?" Me dijo mi madre.
"Ahora y siempre" Le respondí con una sonrisa.
"No creo, cariño." Dijo riéndose.

Pero yo si lo creía. Yo sabía que tú ibas a ser diferente al resto, que tú ibas a ser especial. Un año después llegó un chico nuevo a mi vida, también coloqué posters suyos, pero yo seguía cantando tus canciones y hablando de ti. 

Entraste en mi vida rápido, como aquel polvo que vuela en los días de vientos y se te meten en los ojos, pues igual. Yo creía que serías como todos, que llegarías y te irías, así, sin más pero no, no hiciste eso. Tú no me fallaste. Tu seguiste ahí. Junto a mi. Aunque no te pudiese abrazar todos los días, aunque no hablase contigo, aunque no fueses mi amigo, aunque no me dijieses todos los días un "Sonríe", yo era feliz junto a ti. Te sentía cerca. Estabas a mi lado. En la distancia. Pero lo estabas. Sabía que me ibas a proteger siempre, que no dejarías que nada malo me pasase, que estarías ahí. A pesar de todo.
Y no me equivoqué.

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