jueves, 6 de febrero de 2014

Abro los ojos asustada, alguien ha tocado mi hombro y me ha despertado. Miro a mi lado, ahí está mi mejor amiga. Me mira con una sonrisa y sus ojos brillan más de lo normal, hoy está feliz. Me dice que tenemos que bajarnos de aquel tren, que hemos llegado a Cádiz y que ha llegado la hora. Sonrío y tardo segundos en bajar de aquel tren. Salimos a la calle y comenzamos hablar de todo un poco, que si esto, que si lo otro. Estamos muy nerviosas, por fin ha llegado el momento.
Nos paramos frente a una puerta muy colorida, arriba de esta hay un cartel gigante el cual dice el nombre de la discoteca. Sí, estamos en una discoteca. Mi pulso comienza a fallar, mi corazón late con más fuerza y tengo unas enormes ganas de verte ya. Mi mejor amiga dice que me tranquilice, que ya queda menos pero para mí es imposible tranquilizarme. Respiro una y otra vez, lo intento, pero nada. 
Una hora después entro en aquella discoteca, era grande y bonita. Me gustaba mucho. Corro junto a mi mejor amiga quedándonos en primera fila, doy saltos de alegría y de nervios. Canto cada una de las canciones que aquel deejay desconocido pone. Miro a mi mejor amiga y le digo al oído que estoy demasiado nerviosa, que me tiembla el pulso, que tengo mareo, ella me dice que me tranquilice, que pronto te veré y todo se me pasará. 
Llevo años sin verte, ¿Cómo estarás? ¿Habrás cambiado? ¿Estarás más alto? ¿Y Bady? ¿Cómo estará Bady? ¿Estará igual de increíble o más? ¡Que ganas de verte ya, por Dios!
De repente las luces del escenario se encienden y dicen tu nombre, grito, grito hasta dejarme las cuerdas vocales en ese jodido momento; Mi momento. Sales por una puerta negra y miras a la gran masa de gente, yo grito tu nombre, grito que te quiero y que te echaba de menos pero no me oyes, Cristian. No me escuchaste.
Comienzas a cantar una canción antigua, miles de lágrimas salen de mis ojos hasta perderse en mi cuello. De repente he vuelto atrás, al momento que comenzó todo. Te miro fijamente mientras lloro y canto en silencio, en ese momento no tengo fuerzas ni de gritar, creo que ni de respirar. De repente te acercas a mí, me miras, me sonríes y besas mi mano, mi pulso late con más fuerza y yo tengo unas terribles ganas de saltar aquella valla y abrazarte. 
Llega el momento de las firmas, me pongo en la cola y te miro. Mi mejor amiga me abraza para que así me tranquilice, ella también está nerviosa pero saca fuerzas de donde no las tiene. Miro a Bady, él se mueve de un lado a otro, no ha cambiado nada, sigue igual de increíble. Está firmando autógrafos a tus fans, río ante esto. Ellas lo quieren muchísimo. Unas cuantas chicas se acercan a Bady, lo abrazan, y de repente, todas le gritan a la vez "GRACIAS, TE QUEREMOS", Bady sonríe y las abraza fuerte. Muy fuerte. Bady gira la cabeza y me mira, yo lo miro a él, luego, él mira a mi mejor amiga; Laura, y nos sonríe. Las chica de su lado nos mira y también nos sonríe, son cuatro chicas. Pum. ¿Son ellas? Algo me saca de mis pensamientos, alguien me ha agarrado y me ha abrazado fuerte, muy fuerte. La miro, es una chica muy guapa con pecas en su cara, sonrío. Es ella, Encarni, mi Encarni. La abrazo fuerte, ella me abraza fuerte, le digo que la he echado muchísimo de menos, ella me dice que también me ha echado de menos. Alguien grita a su lado y me dice un "Hola hermana mayor", yo la abrazo fuerte y grito un "Consolador". Me dice que me ha echado de menos y yo le digo que también. Laura, Conso, Encarni y yo nos abrazamos fuerte. Conso señala a las chicas de antes, y de repente, recuerdo todo. Las recuerdo. Recuerdo muchísimos momentos vividos, muchísimas risas, muchísimos enfados, muchísimas lágrimas. Recuerdo a unas niñas que se convirtieron en algo más que un grupo pero que por desgracia la madurez las ha ido separando. Laura y yo nos salimos de la cola y corremos hacia ellas, de repente, unas cuantas más se unen y por fin; Estamos todas. Nos abrazamos y alguien grita y se une. Es Bady, el tonto de Bady. Él nos mira y nos dice que debemos volvernos a unir, que esto no debe separarnos. Intercambiamos miradas, sonrisas, fotos y números de teléfonos. Las Sara's están más altas y guapas que nunca, nuestra Catalana ha crecido más y tiene el pelo más largo, Diana también ha crecido y está hecha una mujer ya, Irene también ha crecido pero sigue estando igual de loca que siempre, Ana también creció, como todas, pero sigue estando igual de preciosa que cuando la vi aquel 14 de Diciembre. Analizo a todas y cada una de ellas, e incluso vuelvo a analizar a Sara's, Diana, Irene y Ana, son las que más cambiaron y más crecieron, están totalmente diferentes. 
Nos ponemos en la cola, y llega mi turno. Corro hacia ti y te abrazo, tú me abrazas fuerte, es bonito saber que me recuerdas. Te digo que te quiero mucho, tú me dices que también me quieres mucho, te digo que he escrito una nueva novela  y tú me dices que te encantaría leerla, yo me río y tú me abrazas. Nos hacemos unas fotos y todo acaba, otra vez, todo tiene un fin. Te abrazo más fuertes y miles de lágrimas salen de mis ojos, otra vez, te voy a echar mucho de menos. Me susurras que no llore, que volveremos a vernos, te vuelvo a decir que te quiero y que sonrías siempre, pequeño. Y me marcho de allí con tu perfume en mi ropa.
A la salida vuelvo a ver a aquel grupo que creé de adolescentes, también estaba Bady. Nos volvemos abrazar, y nos decimos que nos queremos mucho. Hacemos unas cuantas promesas y ponemos la cámara de Lara en automática. 3, 2, 1 CLICK. Foto. Otra. Otra. Otra. Y otra. Miles de fotos junto a ellas. Mis niñas. Mis locas. Mis putas. Mis guarras. Mis hermanas. 
Lara viene hacia mí y me abraza fuerte, dice que me ha echado de menos, yo sonrío y le digo que también la he echado mucho de menos. Ella también ha crecido bastante. 

Besos. Abrazos. Lágrimas. Llega la triste y amarga despedida. Volvemos abrazar a Bady, que a pesar de todo sigue allí; con nosotras. ¡Abrazo Gorrino! gritamos todas. Reímos y CLICK; Nuestra última foto, enanas. 
Abrazo a Bady por última vez y le digo que le quiero, y que gracias por todo, él me dice que también me quiere, le digo que te cuide mucho y él me dice que claro que te cuidará.

Minutos después os veo marchar, sí, a ti también Cristian. Te estás subiendo a un coche negro, estás rodeado de personas para que las niñas no puedan alcanzarte. Todas gritan que vuelvas, que eres increíble y que siempre estarán junto a ti. Te vas por donde has venido y yo me quedo allí, rota, destrozada, y de repente, te echo de menos como al principio. 
Había crecido tanto pero el sentimiento seguía estando. Sigo mirando aquella carretera ya vacía y susurro un "¿Cuándo volverás, gordo?"


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