lunes, 17 de noviembre de 2014

Hoy he pensado en cosas del pasado, me vino algo concreto de ti. Algo que sucedió hace unos años.
Yo estaba destrozada, dolida y me sentía sola. Muy sola. Decidí escribirte, como siempre. Ese día se me ocurrió preguntarte algo, “¿Qué le dirías a una chica que no confía en sí misma?” te pregunté. La verdad es que no esperaba una respuesta tuya, no esperaba que la blackberry me vibrase en aquel momento con una mención tuya sin embargo yo te hice la pregunta porque en ese momento tenía unas enormes ganas de leerte y sabía que tú ibas a ser la única persona que iba a entenderme y ayudarme a pesar de no saber ni la mitad de mi vida.
Me respondiste, Cristian. Respondiste aquella pregunta que por un momento pensé que no iba a obtener respuesta. No podía creerlo, no podía creer que la persona que necesitaba justo en ese instante estuviese ahí.
“Que lo haga porque solo ella sabe de lo que es capaz y una cosa muy importante...que SONRÍA siempre.”
Sentí que me conocías de toda la vida, sentí que sabías todo de mí.
Respondiste y sentí que sabías lo que necesitaba leer, sentí que sabías la fuerza que yo necesitaba en ese instante.


A día de hoy tengo esa mención pegada a la pared porque es de las pocas cosas capaces de sacarme una sonrisa y de conseguir las fuerzas que por momentos están flaqueando.

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