A penas doce días para volver a verte. Horas. Minutos. Segundos. Mi corazón ya comienza a latir fuerte y voy sintiendo esas mariposas en mi estómago. Tengo unas terribles ganas de verte, y de volver a sentirte cerca. Aquello que para ti no es nada, para mi es todo. Tu simple risa me hace ser mas fuerte. Verte encima del escenario, cantando, siendo feliz, me hará mas fuerte.
Cuando llegué el momento lloraré, lloraré de volver a tenerte cerca. De volver a superar los kilómetros. De estar ahí, a tu lado, gritando tu nombre, levantando mis manos, diciendo cuanto te quiero y cuanto te he echado de menos.
Mis lágrimas borraran la visibilidad, pero yo se que estás ahí. Yo se que saltarás. Cantarás. Gritarás. Reirás. Y volverás a ser grande, como siempre. Volverás a lucirte y volverás a sorprender a cada persona que está allí abajo mirándote.
Y todo eso lo harás con él. Con tu compañero, amigo, deejay, mánager. Con aquella persona que sale contigo al escenario, se coloca detrás de ti y hace su trabajo. Y como tú, se vuelve grande.
La música suena, la gente grita, tu saltas, tu deejay anima. Y, aquella pequeña playa parece que se vuelve más pequeña. Parece que solo estamos nosotros. La música. Las cartulinas de las niñas diciendo que te aman. Parece que solo están las sonrisas, las lágrimas, las canciones. Y, haces a todo el mundo feliz. Haces que lloren de felicidad. Haces que salten de alegría. Haces que sientan esa necesidad de cantar contigo. Haces que griten lo más fuerte posible. Y cumples sueños.
Te vas de allí, feliz de haber hecho eso. De haber conquistado miles de corazones que no te conocían y de volver a conquistar aquellos que ya estaban conquistados.
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