miércoles, 17 de julio de 2013

Quedan 23 días para volver a verte. Son muchos días. Y la verdad, que están siendo cortos y malos. Últimamente no me pasa nada bueno, la verdad, pero se que cuando te vea todo cambiará y habrá una razón por la que sonreír y estar bien.

El simple hecho de verte encima de un escenario feliz, me hace sentirme bien. Y no quiero pensar en el momento en el que te abrace fuerte, en el que por fin estés cerca mía, sin distancia, sin nada que nos separe. El momento en el que vuelva a ser feliz por un instante. Aunque sea corto y rápido, seré feliz y es lo que cuenta.

Me pone nerviosa el simple hecho de verte de lejos. Ya noto como estaré aquel día. Nerviosa. Atacada. Sin saber que hacer. Sin parar de moverme. Deseando que llegue la hora exacta de verte allí arriba sonriendo y haciendo lo que más te gusta. Viviendo tu sueño. Y yo estaré abajo, viendo como vives tu sueño. Como sientes todo. Comenzarás cantando una de tus canciones y cada palabra de aquella canción recorrerá cada poro de mi cuerpo haciendo que me entren miles de escalofríos.

Cierro los ojos. Me imagino allí. Tú arriba. Yo abajo. Tú cantando. Yo cantando contigo. La gente grita. Salta. También sienten la música. Son felices en ese momento. Por unas horas les harás olvidar todo lo que le rodea en su vida. Olvidarán todo lo malo y sufrido y pensarán en lo que están viviendo en ese momento.

Yo gritaré. Saltaré. Lloraré. Olvidaré todo lo malo que me rodea. Los insultos. Las quejas. El odio hacia mí. Olvidaré todo porque tú estarás ahí. Cantando. Sonriendo. Me mirarás. Tocarás mi mano. Y volverás hacerme feliz. Mi corazón ya no está triste, ahora está feliz. Mis lágrimas ya no son de tristeza, ahora son de alegría. Mis sonrisas ya no son fingidas, ahora son de verdad.

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