jueves, 6 de marzo de 2014

Hoy no te doy las buenas noches porque simplemente, para mí no lo son.
Tienes casi 21 años, o sea, que seguramente que has estado en ese momento de tu vida en el que tienes varias opciones pero piensas que elijas la que elijas te saldrá mal y todo acabará mal... Pues en ese momento de mi vida estoy yo, por un lado estás tú y por otro ellos. Todos importantes en mi vida, pero por mala suerte escoja el camino que escoja es mal, porque saldrá mal y porque todo acabará saliendo mal. Es así de difícil la vida.

Y no sabes cuanto duele poder ir a un sitio pero darte cuenta al final que no, porque no hay lo suficiente y porque lo poco que tienes, tienes que usarlo para otra cosa.
Siempre te digo cuanto te echo de menos, pero es que es real, es que lo que siento es demasiado grande y duele demasiado.

Mi cuerpo está ahora mismo invadido de impotencia, siento un dolor muy fuerte al saber que por desgracia tu estarás a escasas horas de mí y yo estaré en mi habitación haciendo la maleta para irme a un lugar donde no quiero, donde estaré completamente triste y desganada y donde solo pensaré en volver a mi casa, a mi hogar, con mis posters, tu música, mis peluches y mis sueños. Mis simples sueños, sueños que jamás serán cumplidos, sueños que solo quedarán en mi mente y que jamás saldrán de ahí para hacerse realidad. Duele tanto el hecho de que algo por lo que luchas cada día no se cumpla, en serio, duele tantísimo que es difícil de explicar con palabras cuanto duele.

Ahora mismo pienso que no te volveré a ver, mi negatividad está al máximo y sinceramente no tengo esperanzas de que eso vuelva a ocurrir. Ahora mismo solo pienso que te veré a través de una pantalla de ordenador, de un móvil o de un simple póster de la revista Bravo.

Y esta es mi dura realidad, pequeño. Espero que tú si tengas buenas noches.

Te quiamo.

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