Se
tiró en el frío suelo de su habitación y abrió el cuaderno azul.
Sara tenía muchísimas ganas de escribir algo, algo importante para
ella. Suspiró y comenzó a escribir.
Querido Cuaderno, después de días sin hacerte caso hoy vuelvo a escribirte. Se que te he abandonado, te he dejado de lado pero es que he estado muy ocupada. Estos días he vuelto a ver alguien especial. Alguien que consigue que toque las estrellas con sólo una caricia, alguien que me hace reír a carcajadas, alguien que me abraza como si fuese la última vez que nos fuésemos a mirar a los ojos. Querido cuaderno, él es tan especial para mí. Cuando me mira siento que todo se para. La gente deja de caminar a nuestro alrededor, los coches se quedan por donde circulaban sin seguir su recorrido. Siento que solo él y yo podemos movernos, podemos sentir en aquel momento. Pero bueno, de toda historia bonita siempre hay una parte mala. Y la mía creo que puede ser la peor de todas. Él no vive aquí. No vive a mi lado. Y bueno, por mucho que intente decirme que puede ser posible una bonita historia de amor, yo sé que no. No puede haber una bonita historia de amor entre nosotros. Cuando lo conocí todo era normal. Que él me mirase era normal, que él me abrazase o me hiciese cosquillitas era normal, que él me mirase a los ojos y me sonriese era normal pero de repente, un día dejo de serlo. Un día comencé a sentir mariposas en mi estómago, putas mariposas que he llegado a sentir que me devoraban por dentro. Mi piel se comenzaba a erizar cuando él me acariciaba. Mis mofletes ardían de pasión cuando me sonreía. Lo peor de todo era que cuando se iba lo pasaba mal. No quería que se separase de mi lado. Me negaba. La presión en mi pecho, las ganas infinitas de llorar, el querer dejarlo todo por él.
Quizás sigas preguntándote que tiene de malo todo esto, ahora te lo voy a explicar. A esta persona la conozco de años, desde que era niña. Le nombré ídolo, porque sentí que era mi ídolo. Sigue siendo mi ídolo pero no voy a negarte que muero de ganas de besarle. ¡Y es una locura, Cuaderno! Sabes que lo es y si pudieses hablar me reñirías, y si tuvieses manos me tortearías. Yo lo sé.
A veces las cosas pasan por alguna razón, yo todavía no he encontrado la mía. Sigo pérdida en este sentimiento el cual no veo ninguna salida. Sigo llorando horas sintiéndome la persona más estúpida del mundo. Sigo amándole cada día un poco más. Y todo esto a escondidas del mundo.
Seguramente algún día pueda salir de esto y seguramente haya aprendido algo.
Prometo volver a escribirte, querido Cuaderno. Prometo no abandonarte, otra vez. Gracias por dejar que vuelva a escribirte y por leerme. No sabes la compañía que me haces sin ser de carne y hueso.
Firmado: Sara.
Cerró
el cuaderno azul y volvió a suspirar. Para ella era tan duro sentir
eso, tan duro que nadie la comprendiese y tan duro esconderse del
mundo. Cerró los ojos, no quería sentir más hoy. Ya había sentido
suficiente, estaba destrozada.
Me encanta, es tan tú:') *_*
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