19 marzo del 2015. 366 días.
Siempre he confiado en ti, Cristian.
Desde que te conocí yo sabía que tú
ibas a hacer grandes cosas y que ibas a hacer sentir a la gente
grande.
No supe mal.
Yo sabía que tú conseguirías algo
así.
Yo sabía que llegaría el día en el
que te encerrarías en un bunke y junto a otras personas te pondrías
a crear algo mágico, le pondrías un nombre increíble y meses
después, estaría en estanterías de distintos sitios.
Adicción nació y llegó a cada
una de nuestras casas.
Por un momento pensé que todo era
mentira, que era un sueño. Que yo no tenía tu disco en mano, ni
tenía una cuenta atrás para verte en una firma de discos.
Pero era cierto, Cristian. No era un
sueño.
Era una realidad.
¡Y
qué bonita realidad!
Adicción, para mí, resume
todos estos años a tu lado.
Cada canción de Adicción me
recuerda a algún momento junto a ti, cada canción es un paso
gigante que diste en su momento.
Cada canción nueva, en su momento, era
un paso que darías después de publicarlo.
Y resumía también las tardes
apoyándote, las tendencias, las votaciones y los conciertos.
Adicción
éramos nosotros.
Éramos todos y cada unos de los que te
apoyábamos.
Miro atrás y me sale una sonrisa
tonta, porque recuerdo el día.
Me recuerdo pisando las baldosas de
Fnac por primera vez en mi vida, el primer abrazo con mis amigas y el
correr hacia a ti para abrazarte fuerte.
Había mucha gente, Cristian.
Toda esa gente iba por ti, toda esa
gente tenía el disco en sus manos y una sonrisa en la cara.
Y tú estabas ahí, abrazando a cada
persona que se te acercaba con disco en mano.
Con tu sonrisa de no haber roto un
plato en tu vida y tus ojos verdes brillando más de lo normal.
Cada vez que recuerdo el momento en el
que Rocío se puso a tu lado y te cantó, se me eriza la piel.
Yo no suelo llorar con canciones ni
nada parecido, hay cosas para las que soy dura pero la primera vez
que ella me envió esa canción, lloré.
Lloré porque sentía lo que ella
cantaba, porque sentía que ella cantaba por todas y cada unas de las
personas que forman este fandom.
Deseé en ese instante que algún día
tú pudieras oírla, que tú pudieras escuchar lo que se sentía
estar a tu lado todos estos años.
Y pasó.
Ella cantando y tú abrazándola con
una sonrisa en la cara.
Yo se que ella estaba nerviosa, porque
ella nunca había hecho algo así. Porque tú eres alguien
importante. Porque le daba respeto, creo que también.
Pero ella consiguió cantártela,
consiguió hacer llorar a varias de allí y consiguió sacarte una
sonrisa.
Y creo que comprendiste, algo más, los
que todos sentíamos por ti.
Fue bonito, Cristian.
Ese momento lo tengo guardado en mi
móvil, en el ordenador, en Youtube y en mi cabeza.
Porque hay momentos que deben guardarse
para siempre, porque fue mágico y único.
Porque fue especial.
Ese día me sentí muy afortunada.
Por todo.
Por haberte apoyado, por haber hecho
que conociese a gente increíble, por haberte visto ahí, frente a
mí, firmando un disco y con una sonrisa en tu cara.
Tú me hiciste saber que si luchas por
lo que quieres, lo consigues.
Que nunca hay que tirar la toalla
aunque la gente intente arrancártela, aunque intenten romperla.
Que si llega alguien, te quita la tolla
y la tira al suelo, tú la coges, la limpias y a seguir luchando.
Que
no puedes darles el placer a nadie de verte rendirte.
Y a mí me da igual lo que digan,
Cristian.
Tú para mí eres un buen ejemplo de
lucha.
Lo seguirás siendo siempre.
Qué bonito saber que lo has
conseguido, Cristian.
Qué bonito saber que te estás
haciendo grande, que has crecido en todos los aspectos.
Todavía te queda mucho por crecer y
por cumplir.
Todavía
te queda mucha magia dentro.